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June 29th, 2009 — Heroes

Es un avión? Es un ángel? No! Es Megan Fox sin maquillaje.
Por cierto. Quien quiera que haya visto transformers 2: qué manera más descarada de utilizar una chica guapa como reclamo publicitario. Tiene mucho, muchísimo tiempo en pantalla. Casi tanto como el “prota” Shia LaBeouf, diría yo, pero a diferencia de éste, la srta. Fox casi no habre el pico en los 150 minutos de metraje: ella se dedicada a mirar, saltar, correr y contonear las posaderas, que las tiene, eso sí, muy bien puestas. Lo único que la salva es que ella mismo lo reconoce: “no hace falta tener dos dedos de frente que para salir en transformers 2 no hace falta ser un gran actor”, decía hace poco en una entrevista.
La chavala no se corta, hace poco le preguntaban en otro medio estadounidense que cual era su secreto de belleza. Ella respondía con cierta sorna diciendo algo como: “lo siento por algunas pero no tengo secreto, el único secreto es que soy joven…joder…tengo 23 años”.
September 15th, 2008 — Heroes

Disturbia vs. La ventana indiscreta. Spielberg vs. Hitchcock. Woolrich vs. Landon.
Ni siquiera se me había pasado por la cabeza; pero ahora que lo dicen sí que pueden tener cierto parecido: La ventana de enfrente. Los prismaticos. La mujer. El asesinato….
Resulta que los descendientes – y posedores de los derechos legales – de Cornell Woolrich, el tipo que escribiera el relato corto que valdría de inspiración a Hitchcock, han decidido que Disturbia es un plagio claro del relato de su ascendiente y que, por tanto, Dreamworks tiene que “acoquinar” parte de los beneficios.
Imagínense ustedes que me de a mí por escribir una “peli” sobre un amor imposible con suicidio final desesperado incluido. A la peli le dan el visto bueno. Se rueda. Se estrena. Y tiene éxito. Y a los pocos días del estreno te llama un picapleitos británico diciendo que su mandante es Roger Shakespeare, descendiente de quinta generación de William Shakespeare y poseedor, por ende, de los derechos de cualquier película basada en ella. Y bla bla bla.
¡Cojones! Esto me empieza a recordar a la imbecilidad de las patentes de software.
Yo creo que el susodicho nieto de Woolrich está “pelao” y necesita algo de dinero y lo ha denuncniado a ver si cuela. De otra manera no me lo puedo explicar ¡Joé! Que sí que hay coincidencias pero al fin y al cabo no es más que la historia de un mirón que descubre, por accidente, lo que puede ser un asesinato.

May 5th, 2008 — Heroes
¿Qué relación tienen Mad Max, 28 días después, Gladiator, Bravehart y El señor de los anillos? La respuesta es simple, concisa y clara:

Doomsday.
April 28th, 2008 — Heroes
Ya lo hablaba yo hace unos meses con mi amigo Frederic al salir del cine:
- Esto no puede ser, el final no cuadra – decía Frederic entre dientes – ¡Que no hombre, que no! No puede ser que el jefe de los malos, al final, sea una simple bestia desalmada que mate al protagonista.
- Sí – contestaba yo animado – Y encima todo este camelo final de la Fe en Dios y Neville (Will Smith) como redentor, salvador de un mundo post-apocalíptico. ¡No! ¡A mi tampoco me cuadra!
- Me huele a versión del director, a final alternativo – concluyó Frederic ya a través de la ventanilla bajada de un taxi.
- “Talogo” Fred! – dije.
- Hasta la próxima! – y el taxi desapareció cruzando el Erdbeerenbrücke.
Me iba a leer la novela de Richard Matheson (1954), en la que está basada la bobina, para cerciorarme de los propósitos originales del creador de la historia; pero me llegaron rumores de que el DVD estaba a punto de salir y de que uno de sus “features” sería un final alternativo. A raíz de eso investigué un poco llegando a dos conclusiones:
1a. Frederic tenía, como siempre, razón.
2a. Las grandes productoras no hacen sino, con perdón, fastidiar las ideas originales.
El final alternativo, el cual ya ronda por internet, muestra a Robert Neville encerrado en la habitación de plexiglas del laboratorio subterráneo junto con Anna y Ethan, su hijo.
Es el último escondite posible.
Allí mantiene incosciente a la hembra alfa con la que ha estado experimentando. Los “Dark Seekers” llegan, liderados por el macho alfa quien, a diferencia de la versión mostrada en la pantalla grande, se “ablanda” al ver a su pareja y dibuja una mariposa en el plexiglas igual a la mariposa que la hembra lleva tatuada en el hombro.
- El macho ama a la hembra! – piensa Neville.

Amor digital.
Neville, haciendo acopio de valor y abriendo las puertas blindadas entrega a la hembra en una escena de mucha tensión y mensaje. El macho alfa ordena al resto de “mutantes” que no hagan daño a Neville y que abandonen el laboratorio.
Dave Schaub, de Sony Image Works, responsable de dar vida a los “Dark Seekers” dice en esta entrevista que siempre prefirió este final pues muestra el arduo trabajo realizado para animar ese lado “humano” de las bestias. Esos sutiles detalles que hacen posible la mímica del macho alfa necesaria para comunicarse y conectar emocionalmente con Neville.

El macho alfa.
El final alternativo se acerca más a la idea original de la novela, donde los mutantes se presentan como la evolución natural del hombre hacia una raza super-humana, más perfecta, que duerme por el día y se alimenta por la noche. Neville es efectivamente una leyenda, pero no para los humanos que consiguen repoblar el planeta como nos hacen creer en la version oficial, sino para la raza mutante que alimenta la leyenda de un cazador implacable que vive por el día cazando a cuanto se le cruza por delante.
Unos datos rápidos:
- El estudio se gastó cinco millones de dólares en seis noches de rodaje sobre el puente de Brooklyn. Para rodar en estas localizaciones los productores necesitaron el permiso de hasta 14 agencias gubernamentales. Necesitaron un equipo de 250 personas y 1000 extras, incluyendo 160 miembros de la guardia nacional completamente equipados.
- La Warner Brothers se opuso inicialmente al rodaje en Nueva York debido a los altos costes y a las dificultades logísticas. Sin embargo, Michael Tadross, un veterano jefe de producción de NuevaYork, consiguió que el gobierno local cediera la “Grand Central, así como varias manzanas de la quinta avenida y la Washington Square durante varias noches y fines de semana entre septiembre de 2006 y abril de 2007.
- La Warner Brothers ha tenido los derechos de la novela desde los 70 y desde entonces ha estado intentando llevarla a la gran pantalla. Los estudios lo intentaron por primera vez en 1971 con una adaptacion llamada The Omega Man dirigida por Boris Sagal y protagonizada por Charlton Heston. Años más tarde el proyecto “I Am Legend” casi vería la luz bajo la batuta de Ridley Scott con Arnold Schwarzenegger; aunque finamente se cancelaría debido a problemas de presupuesto. El 2002 iba a ser su año , esta vez de manos de Michael Bay y con Will Smith como Neville, pero el proyecto se tubo que anular ya que éste último prefirió embarcarse en la segunda parte de Bad Boys.
April 10th, 2008 — Heroes, Uncategorized
Me entero a través de esta entrada que Greeg Beeman, uno de los productores/directores de Heroes, tuvo la certeza de dirigir tres capítulos de Aquellos maravillosos años.
Ambas series ocupan un lugar privilegiado dentro de mi lista particular de producciones televisivas. Será Greeg Beeman mi hombre?
April 7th, 2008 — Heroes, James Cameron, Uncategorized
“California Departament of Motor Vehicles”: Un tipo gordo se limpiaba el sudor mientras habría un sobre con un membrete de las autoridades de tráfico local.
-La validez es de un año – murmuró el funcionario con un marcado acento sureño – Tendrás que venir el año que viene si quieres que te demos la licencia. Y conduce con cuidado, yo no me fiaría mucho de ese trasto.
Cameron había reunido unos dineros para conseguir ese viejo Rodder Stanley, un camión de transporte de mercancías con 15 años sobre sus espaldas. Un conocido de Rob, su padre, tenia una tienda de neumáticos y le había prometido unos cuantos negocios y asegurado que no le faltaría trabajo en esa zona.
No era mucho, pero justamente lo que estaba buscando. Un trabajo que le permitiera ganarse un jornal mientras iniciaba su vida como estudiante de física en la Fullerton (CA) Junior College: La vida de estudiante no es barata.

Biblioteca del Fullerton College
Cameron se inscribió en la facultad de física movido por su ímpetu natural de conocer la naturaleza de las cosas. De indagar en el detalle de todo lo que funciona hasta entender sus complicados mecanismos. La física podía responder las preguntas que él llevaba haciendose desde su infancia y nadie le había podido responder.
Sin embargo, al cabo de un año, dejó la carrera: Cameron era una persona tremendamente creativa y la física si por algo se caracteriza es por ser una ciencia meramente descriptiva donde la subjetividad no tiene apenas cabida. Además la física teórica implicaba un amplio aparato matemático que James Cameron nunca poseyó.
“Nunca tuve problemas con los conceptos abstractos de la física, pero el cálculo infinitesimal fue la única asignatura que se me atrancaba. Con esos requerimientos tan altos en cálculo y geometría sabía que antes o temprano me iba a estrellar contra la pared”
Corría el año 1977. Cameron, ya casado con Susan Williams – su primer pero no último amor – no pasaba por uno de los mejores momentos de su vida. Subsistía a duras penas como conductor de autobuses locales y vendiendo, de cuando en cuando, alguna de sus ilustraciones. Por la noche, sin embargo, a la luz de la lámpara en el estudio del viejo apartamento en Down Town donde vivían, seguía escribiendo relatos e historias fantásticas.
Era una época de cambio en la industria de cine americana, época de “transición entre el viejo y el nuevo Hollywood”. Algunos antiguos compañeros de facultad habían formado un club de cinéfilos de la ciencia ficción. No faltaban cada sábado al pase de las ocho y media en el cine de la Avenida Commonwealth. . Al terminar cada sesión discutían sobre los fallos que creían haber visto: discontinuidades, falsas perspectivas, maquetas de baja calidad, cables visibles y hasta fallos en la rotoscopia.
Así pasaron los meses.
El día 25 de agostó de 1977 marcaría un antes y un después en la vida de James Cameron:
“Ese día pasé de ser un insensato medio fumador de “hierba”, de beber cerveza con mis amigos a la orilla del río y hacer carreras de camiones por las calles de la ciudad a ser ese maniaco obsesivo en el que me he convertido”
Un joven de pelo desaliñado, barba tupida y sonrisa tímida se había desmarcado de sus compañeros de último año en la escuela de artes cinematográficas de Los Angeles y había conseguido reunir el dinero suficiente como para desprenderse de la garra todopoderosa de los grandes estudios del momento. Había estrenado, ese verano, una película en la que había empleado toda su energía, tiempo, pasión y dinero: La Guerra de las Galaxias.

George Lucas durante el rodaje de “La Guerra de las Galaxias”
George Lucas sorprendió a todos con una cinta independiente de proporciones épicas, naves espaciales, mitologías milenarias y efectos visuales nunca vistos hasta la fecha. America tembló y así el mundo entero.
La Guerra de las Galaxias era lo que Cameron había echado en falta, sin saberlo, todo este tiempo. Fue como un jarro de agua fría que lo despertara de un letargo. Un mensaje diciéndole: “Mueve las posaderas! Que es posible!”
Así que comenzó a estudiar en serio: “Ese joven, venía todos los días muy pronto por la mañana y pasaba hora leyendo guiones de cine. A veces tenía que avisarle, por la noche, que íbamos a cerrar” – comentaba la señorita Feraway, antigua encargada de la biblioteca del College. Lo que más le interesaba a Cameron era, por su puesto, el apartado técnico. Pasaba días en la biblioteca leyendo todo lo que los graduados de la USC habían escrito sobre cosas como impresión óptica, retroproyección o transferencia de tinta. El cine que Cameron pretendía era más ciencia que arte. Más de búsqueda de perfección que de estética. Tan obsesionado estaba con el cine que los problemas personales no tardaron en aflorar: su matrimonio con Susan se tambaleó hasta sucumbir, poco después, en el primer divorcio.
Un día de verano del ’78, durnte uno de sus interminables días de biblioteca, conoció a Willian Wisher que, cómo Cameron, aspiraba a llevar a la pantalla uno de sus mucho guiones. Wisher, además de ser un buen guionista – acabaría co-escribiendo años mas tarde el guión de T2 – El juicio final – era un tío despierto y con una amplia red social en Fullerton, donde había completado sus estudios. Tanto era así que una asociación de médicos dentistas locales le propusieron un proyecto en el que invertir un dinero que de otra manera hubiera sido retenido por cuestiones fiscales.
Aquella época inmediatamente posterior al estreno de la Guerra de las Galaxias era una locura. Todos quería volver a dar el bacatazo como lo habia dado Lucas y este grupo de inversores buscaban en Whisher una idea brillante con la que hacer dinero, quien no tardo en proponérselo a Cameron:
Querían hacer “La Guerra de las Galaxias”, pero claro no querían gastar tanto dinero. Disponían de más o menos $400.000 dólares. Dijímos que si. No teníamos nada que perder. Rodamos un par de planos de prueba en dieciséis milímetros y preparamos un pequeña secuencia de demostración. Nos dieron otros $20.000 dolares para hacer un “teaser” como estrategia para atraer el interés de más socios capitalistas.
Con el dinero alquilaron una cámara de 35 milímetros, lentes, rollos de película y un estudio. Para aprender a manejar la cámara simplemente la desmantelaron y se pasaron la mayor parte del primer día de rodaje intentando ponerla en funcionamiento. Al final pudieron completar Xenogenesis: un corto de doce minutos con mucha animación, efectos visuales y pinturas mate.

Xenogenesis: la primera película de James Cameron
El corto nunca llegaría a ver la luz pero ayudaría a Cameron a dar los pasos definitivos en la profesión y sobre todo, en la industria. Esta película le ayudo a “poner sus pies en las puertas de Hollywood”. Sin ella, Roger Corman, unos meses más tarde nunca se hubiera fijado en él para brindarle la oportunidad de su vida: “Battle Beyond the Stars“
por Pablo García