
Estar escribiendo en el blog desde la parada del autobús no es algo de lo que cualquiera pueda sentirse orgulloso. Sin embargo el hecho en sí es un acontecimiento extraordinario. Digno de reflexión.
Hemos llegado a un punto de inflexión en la historia de la tecnología. De la humanidad si cabe.
Primero fue el fuego. Después llegó la rueda. La penicilina. El cálculo infinitesimal. El Apolo once. La píldora del día después. Internet. Y finalmente llegó apple. Sí. Esa manzanita brillante que, como por arte de magia, parece colarse en el “product placement” de todas las comedias románticas en plan “pareja supera sus problemas en un apartamento de paredes de ladrillos en Brooklyn”
Apple inventó el iPhone y el iPhone es el último exponente de la evolución humana. Todo. Todo lo anterior conduce al iPhone. Y el iPhone, queridos lectores, me conduce a vosotros.
Por cierto. He llegado a mi parada.
Hasta la próxima.
